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5 consejos para combatir la adicción al café

5 consejos para combatir la adicción al café

But first coffee. Esta frase se ha popularizado en las redes sociales como un mantra a repetir cada mañana por las personas que no son capaces de empezar a funcionar sin una taza de café. Si tú también te despiertas irritada e incluso sientes dolor de cabeza hasta que te tomas un café, es posible que seas adicta a él.

El chute de energía que sentimos al tomar café procede de la cafeína, una sustancia que es considerada una droga (aunque legal) porque es capaz de alterar nuestro sistema nervioso central aumentando nuestro nivel de alerta mental y nuestra capacidad de concentración. Por eso, puede producirse necesidad de consumir cada vez más cantidad y crearnos síndrome de abstinencia si lo dejamos de tomar repentinamente. 

¿Es saludable el café?

El café tiene grandes beneficios para la salud si se toma de forma moderada. Tiene gran cantidad de antioxidantes, que protegen frente a los efectos del envejecimiento y de enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson o el Alzheimer, y un buen aporte de magnesio y potasio, que  ayuda a regular los niveles de azúcar en sangre y reducir el riesgo de diabetes tipo II. En otro artículo os contamos cómo nos ayuda también a potenciar los beneficios del ejercicio cuando se toma antes del entrenamiento.

El efecto que produce el café en nuestro organismo depende de la tolerancia que tengamos a la cafeína, y esta tolerancia depende del peso, de la edad y del sexo de la persona, entre otros factores. En cualquier caso, a medida que tomamos más café de forma regular, nuestro cuerpo desarrolla mayor tolerancia y se necesitan mayores cantidades para sentir ese subidón de energía que tanto buscamos. Y ahí está el problema: cantidades de café mayores al máximo diario, que es 400 mg al día (unas 3 o 4 tazas de café), tiene efectos perjudiciales para nuestra salud. La cantidad diaria recomendada para que sea saludable sería de 100 mg al día, que corresponde a una taza de café o dos refrescos de cola.

Hay que tener en cuenta que el café no aporta apenas energía, ya que tiene muy pocas calorías, lo que hace es movilizar las reservas que tenemos, produciendo un desgaste de nuestro sistema nervioso si abusamos de este mecanismo, acelerando la frecuencia cardíaca, subiendo la tensión arterial y aumentando nuestras hormonas del estrés.

Otra consecuencia negativa es el ‘mono’ o síndrome de abstinencia que experimentamos cuando nos falta nuestra dosis diaria de café. Podemos sentir desde dolores de cabeza intensos a fatiga, irritabilidad y problemas de concentración. Estos síntomas suelen durar unos dos días pero, si volvemos a tomar café, el ciclo de dependencia-abstinencia empieza a actuar de nuevo.

Trucos para dejar el café

La adicción al café hay que tratarla como tal y seguir algunos consejos básicos para combatirla sin que nos afecte a nuestro día a día:

  1. Nunca dejes el café por completo de un día para otro. 

Si no queremos sufrir el síndrome de abstinencia, es importante que vayamos reduciendo las cantidades que consumimos de manera gradual. Si normalmente tomamos cuatro tazas de café al día, empezaremos quitándonos una taza por semana, otra más a la siguiente y así hasta que dejemos de tomarlo.

  1. Añádele leche o más agua.

Otra forma de engañar a nuestro cuerpo es mezclar el café, para que las mismas tazas que antes nos tomábamos contengan cada vez menos cantidad de cafeína, ya sea añadiendo leche o mezclándolo con más agua para que aumente su volumen pero no su concentración.

  1. Sustitúyelo por otras bebidas.

Muchas veces nuestra necesidad de café es más bien una necesidad de hacer un descanso en nuestra jornada de trabajo, de despegar los ojos de la pantalla, levantarnos de la silla y tener una conversación que nos saque de la rutina. Estos descansos son muy beneficiosos para tu salud y tu rendimiento laboral y no tienes porqué renunciar a ellos si dejas el café. Cámbialo por un descafeinado, una infusión de rooibos, agua saborizada con fruta, o por incluso por una pieza de fruta. 

Recuerda que la teína que contiene el té es una forma de cafeína, por lo que si lo que quieres es reducir tu consumo de esta sustancia, sustituir el café por té no te ayudará en nada. En caso de que te decidas por el descafeinado, es importante que elijas un café natural, no mezcla o torrefacto, ya que estos dos últimos contienen sustancias pro cancerígenas.

  1. Échate una siesta.

En muchas ocasiones nuestro consumo de café es un parche que ponemos a la falta de descanso. Ninguna sustancia estimulante debería sustituir a una buena higiene del sueño y conseguirla, también con mucha frecuencia, depende de que dejemos de tomar café. Para muchas personas el ciclo “me levanto cansado-tomo café para activarme-no puedo dormir- me levanto cansado” es el pan de cada día. Rompe ese ciclo disminuyendo gradualmente tu consumo de café diario y sustituyéndolo por una siesta de 20 minutos. Los efectos energizantes de estos minutos son mucho mayores y más saludables de los que puede proporcionarte un café.

  1. Haz ejercicio físico.

Las endorfinas que nuestro cuerpo libera cuando hacemos deporte son unos estimulantes naturales que activan nuestro cerebro, su capacidad de concentración y rendimiento, es decir, el mismo efecto que produce el café. Sustituye tu café de la mañana por 20 minutos de ejercicio y empezarás el día a tope de energía.

Y tú, ¿cuánto café tomas al día? ¿Serías capaz de dejarlo con nuestros consejos?