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¿Cómo reforzar el sistema inmunológico?

¿Cómo reforzar el sistema inmunológico?

La respuesta de nuestro cuerpo frente a las infecciones depende en gran medida del estado de nuestras defensas, por eso es importante reforzar nuestro sistema inmunológico en momentos de mayor riesgo. ¿Cómo? En este artículo te damos la respuesta.

El sistema inmunitario o inmunológico es el mecanismo que tiene nuestro cuerpo para luchar contra los virus, bacterias, hongos, alérgenos y otros agentes patógenos (microbios) que atacan a nuestra salud. ¿Recordáis los batallones en forma de nave espacial que se comían a los malos en ‘Érase una vez la vida’? Se tratan de nuestras defensas y, cuanto más las cuidemos, mejor preparados estaremos ante posibles infecciones o ataques externos.

Factores que debilitan a nuestro sistema inmune

  •   La edad

Tanto las personas mayores como los bebés tienen un sistema inmunitario más débil que necesita ser reforzado externamente. En el caso de los bebés, su mecanismo de defensa es la lactancia, ya que a través de ella recibe los anticuerpos de su madre. 

  •  Una mala higiene

Con el coronavirus hemos descubierto la importancia de lavarse las manos para detener un virus, pero hay muchos otros pátogenos que se transmiten a través del contacto con superficies contaminadas.

  • El estrés

La falta de sueño y el estrés afecta a nuestra respuesta inmunológica haciéndola más débil y a nuestro cuerpo más vulnerable a las infecciones. Si estás pasando por una época de intranquilidad, plantéate ayudar al equilibrio de tu cuerpo con relajantes naturales.

  • Los ambientes cerrados y concurridos

Es la principal causa por la que nos enfermamos más en invierno que en verano. Muchos pátogenos se transmiten a través del aire y los espacios cerrados no permiten renovar el aire contaminado.

  • El frío

El virus que provoca el catarro (rhinovirus) se reproduce mejor en las bajas temperaturas a la que se expone nuestra nariz en invierno. Además, el frío disminuye el riego sanguíneo a esta zona y, con él, los glóbulos blancos que podrían atacarlo.

  • Algunas enfermedades

El SIDA, el lupus, el cáncer y la diabetes también tienen un efecto inmunodepresor, por lo que las personas con estas enfermedades son más propensas a las infecciones.

  • El alcohol y el tabaco

Una razón más para abandonar estos malos hábitos es su efecto perjudicial en nuestras defensas.

5 claves para reforzar nuestro sistema inmune

  1. Una alimentación rica en vitaminas y zinc

Una buena nutrición es el mejor mecanismo que tenemos para fortalecer a nuestras defensas. Las vitaminas son necesarias para la producción de glóbulos blancos o leucocitos, que son los que generan los anticuerpos que defienden a nuestro organismo frente a las infecciones. Por su lado, un déficit de zinc contribuye al crecimiento de enfermedades autoinmunes. Los cítricos son una buena fuente de vitamina C, los lácteos y huevos de vitamina A y B, y los frutos secos y las semillas contienen mucho zinc. Además, existen suplementos que te garantizan el aporte diario necesario de cada uno de estos nutrientes.

  1. Tomar mucha fibra y probióticos

Tanto la fibra como los probióticos ayudan a nuestro cuerpo a digerir y absorber los nutrientes de los alimentos, los cuales sirven para mantener a raya nuestro sistema inmunitario. Aunque ambos se encuentran en alimentos, los probióticos que podemos obtener de forma natural no son muy efectivos debido a la degradación que sufren por los jugos gástricos. Una mejor opción es tomarlos a través de suplementos alimenticios, como este con Lactobacillus acidophilus y papaya.

  1. El ejercicio físico

La práctica habitual de ejercicio refuerza nuestro sistema inmune de tres formas: por una parte, aumenta la circulación de leucocitos y anticuerpos; por otra, disminuye la inflamación del cuerpo; y, por último, aumenta la temperatura corporal, lo que evita el crecimiento de bacterias del mismo modo que lo hace la fiebre (que es el mecanismo natural que tiene nuestro cuerpo para combatir a estas infecciones). 

  1. Una buena hidratación

Para que una enfermedad infecciosa se desarrolle, en primer lugar, el agente patógeno (virus, bacteria, etc.) tiene que entrar en nuestro cuerpo. La piel se convierte en su principal obstáculo de entrada, pero en el caso de los ojos, la boca o la nariz, la única barrera que encuentran es la mucosa. Por eso, mantener la mucosa hidratada, bebiendo habitualmente, es la mejor forma que tenemos de cerrar esta puerta de entrada a los invasores.

  1. Exposición al sol

La vitamina D, que se genera al tomar el sol, es esencial para la defensa de nuestro sistema respiratorio, entre otras funciones. Lo recomendable es, al menos, una exposición de al menos 30 minutos al día. Si no te es posible, te recomendamos tomar un suplemento de calidad que te garantice el aporte necesario.

¿Vosotros también notáis cómo vuestras defensas están más fuerte cuando os alimentais bien y lleváis una vida sana?