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10 beneficios de la chirimoya

Beneficios de la chirimoya

La chirimoya es una fruta tropical que llegó a España en el siglo XVIII desde los Andes peruanos y las montañas de Ecuador, donde crecía de forma salvaje a 1.500 y más de 2.000 metros de altura. En la Costa Tropical de Andalucía (Motril, Salobreña, Almuñecar y parte de Málaga) encontró el clima perfecto para ser cultivada y desde allí se extendió a todo el Mediterráneo. 

Tan bien se adaptó a nuestra tierra que actualmente España produce el 80% de las chirimoyas que encontramos en todos los mercados del mundo y cuenta con dos denominaciones de origen, la de la Costa de Granada y la de Málaga, con frutos más grandes, pulposos y sabrosos.

Las propiedades de la chirimoya

La chirimoya no solo destaca por su sabor sino también por su composición nutricional. Contiene mucha agua y poca densidad calórica, es decir, que aporta pocas calorías en relación a su volumen. Destaca su alto contenido de vitaminas B y C y de minerales como el potasio, el hierro y el zinc. Esta combinación de nutrientes la dotan de numerosos beneficios para nuestra salud:

  1. Regula la presión arterial

Es una de las frutas más recomendadas para bajar la tensión debido a su gran aporte de potasio, un mineral que ayuda a regular el nivel de sodio en sangre y, con ello, a proteger la salud de nuestras arterias. Con una chirimoya al día, tendremos el 15% de la cantidad diaria recomendada de potasio. 

  1. Mejora y previene la anemia

Siempre os comentamos que para que nuestro organismo pueda absorber el hierro de origen vegetal es necesario que lo combinemos con otros alimentos ricos en vitamina C. Pues bien, la chirimoya tiene la particularidad de que en su propia composición tiene estos dos nutrientes, tanto hierro como vitamina C. Así, nos ayuda a prevenir la anemia ferropénica y mantenernos fuertes.

  1. Refuerza el sistema inmunitario

La clave está en la vitamina C, que es un antioxidante muy potente que nos protege frente a las infecciones. Con una sola chirimoya (unos 200 gramos) consumiremos el 60% de toda la vitamina C que necesitamos al día. Además, su alto contenido de fibra, niacina y citotoxinas la convierten en un antimicrobiano natural que actúa contra virus, bacterias y parásitos. Por este motivo, se recomienda su consumo para momentos en los que nuestras defensas están más comprometidas, como puede ser durante el embarazo, la lactancia, cuando realizamos deportes intensos o si sufrimos de enfermedades inmunodepresoras como el cáncer o enfermedades inflamatorias crónicas. 

  1. Regula el tránsito intestinal

Esta fruta tiene un gran contenido de fibra (1,9 gramos por cada 100 gramos), por lo que puede utilizarse como un laxante natural para combatir el estreñimiento.

  1. Favorece la digestión

Su fibra soluble también sirve para proteger la flora bacteriana y para absorber los ácidos biliares, lo que ayuda a las personas que sufren de trastornos en la vesícula biliar, mientras que su contenido en enzimas digestivas nos ayuda con las digestiones pesadas.

  1. Reduce el colesterol

Otro de los beneficios que debemos a su alto contenido en fibra, y que se potencia porque aportan pocas grasas, es que las chirimoyas ayudan a eliminar el colesterol LDL o comúnmente llamado “colesterol malo”.

  1. Fortalece los huesos y los músculos

Las chirimoyas son una gran fuente de sales minerales esenciales para el buen funcionamiento de nuestros huesos y músculos, como el hierro, el calcio, el fósforo y el magnesio. Por otra parte, la vitamina C cumple una función en la formación del colágeno que constituye los músculos y huesos de nuestro cuerpo.

  1. Actúa sobre el envejecimiento celular

El efecto antioxidante de la vitamina C es el que actúa protegiéndonos de enfermedades degenerativas, como el Parkinson y el Alzheimer, y cuidando de nuestra piel. 

  1. Regula nuestro sistema nervioso

El potasio es un mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y las chirimoyas son muy ricas en él.

  1. El mejor aliado para la salud materno-infantil

Varios factores, hacen de la chirimoya la fruta que nunca debería faltar en la dieta de una futura mamá. Es una fruta muy nutritiva que ayuda en el desarrollo del sistema nervioso y el cerebro del feto, protege a la madre en un momento en que sus defensas están en riesgo, reduce las náuseas propias del embarazo y, además, reduce el riesgo de aborto espotáneo. 

Recuerda que su época de recolección es en otoño, entre septiembre y hasta enero podremos encontrarla en el mercado y aprovecharnos de su mejor momento de consumo. ¡Aprovecha la temporada y llena tu despensa de una fruta muy nuestra!